Si por mi fuera todos los días haría pan o algo de repostería, pero como solo dispongo del fin de semana para disfrutar del horno, pues el domingo el pobrecillo acaba echando humo... Si tuviera patas yo creo que cogería el petate y se iría hasta sin despedirse! jajaja
Ahora que ya os he puesto en antecedentes, os tengo que decir que hoy he disfrutado como una enana y que además he sido incapaz de dejar ni una sola receta de las que he usado tal cual venía en el libro... ¿Para qué me los compro si luego hago lo que me sale de la nariz?
Además, he usado la mantequilla Imperial que recibí de la Mantequera de Tineo y me ha sorprendido muchísimo. Para estos panes he usado la que lleva sal y mira que las mantequillas con sal que había probado no me habían gustado y ésta está resultando todo un vicio así untada en el pan.
Se nota la calidad y el cuidado proceso de elaboración que ponen en ella para mantener todas sus propiedades siguiendo la tradición y sin ponerles "cosas raras". De hecho, ya la he localizado en el súper que la tengo apuntito de acabarse.
La idea era hacer los panecillos de mantequilla tostada de Barriga, pero al final he hecho tanto cambio que en vez de ser unos panecillos dulces he decidido que fueran salados.... Ya os pondré la receta tal cual otro día.
INGREDIENTES
- 480gr de harina de fuerza
- 10gr de sal
- 280gr de agua
- 15gr de levadura fresca
- 30gr de mantequilla salada Imperial
- 10gr de miel
PREPARACIÓN
Aquí os dejo una foto de la mantequilla nada más abrirla para que veáis el color y la textura que tiene.
- Ponemos la mantequilla en el vaso y programamos 2 minutos, 50º y vel. 3.
- Añadimos el agua y la levadura y juntamos unos 10 segundos
a vel.3.
- Añadimos la harina, la sal y la mil y programamos 1 minuto
a vel. Espiga.
- Así quedará la masa, muy fácil de trabajar por cierto.
- Dejamos reposar hasta que doble su volumen, dependerá de
la temperatura ambiente (45’
a 1h y 30’).
- Aquí ya reposada.
- Dividimos la masa en porciones de unos 80gr de masa y le
damos forma de bola.
- Juntamos los extremos como si fuera un pañuelo y los
dejamos hacia arriba o les damos unos cortes con las tijeras, si os fijáis he hecho las dos cosas.
- Espolvoreamos con un poco de harina y dejamos tapados en
la bandeja del horno hasta que doblen su volumen de nuevo.
- Con el horno precalentado a 250º, los horneamos unos 20
minutos a unos 220º.
Buenos, no, ¡ Lo siguiente!
Quedan de un tamaño ideal para un almuerzo o una merienda y untados con mantequilla y un poco de jamón york es una auténtica delicia y ya un poco tostaditos así una vez rellenos... Os lo podéis imaginar, ¿No?
Por fuera quedan crujientes y por dentro con una molla esponjosa y compacta.
Ahora ya solo me queda invitaros a probarlos, de verdad, muy recomendables.
Un besazo y os deseo un feliz comienzo de semana a todos!

















